El silencio del cuervo


Rain at night
Foto: AshtonPal

¿Estás? Estoy. ¿Dónde? Acá. No te veo. Mirame. ¿Dónde? Acá. Te dije que no te veo. Nunca querés verme. ¿Cómo qué no? Quiero verte y vos no me dejás.

Te miro en silencio en aquel ruidoso bar de Palermo. Ahí estás, charlando animadamente con tu novio, marido, pareja, amante, vaya uno a saber. Comen rico: rabas, picada y cerveza. Yo, en una pequeña mesita redonda, alta, junto a la ventana, escribiendo estas líneas en soledad mientras afuera llueve copiosamente, como si fuese el fin del mundo. La noche es mucho más hermosa así. Ideal para acurrucarse mientras el ruido de las gotas golpean todo lo que tocan y generan un clima especial, único. La gente camina rápido o corre intentando guarecerse del que parecía hasta hace un rato un mero chaparrón, pero que terminó transformándose en la madre de todas las lluvias. El frío y el viento completan el cuadro.

Cada tanto levanto la mirada buscando la tuya. Pero es inútil. Estás absorta en tu vida, en tu charla, en tu corazón. Él es todo para vos. Lo mirás con ojos tiernos y se nota tu amor hacia él. Bajo la mirada pensando. Escruto mis sentimientos. No, lo mío no es amor. Sonrío para mis adentros. Vuelvo a levantar la vista y me cruzo, casi sin querer, con tus ojos durante menos de un segundo. Un temblor recorre mi cuerpo al tiempo que volvés a tu charla, a tu vida, a tu amor. ¿Qué fue eso?

Durante la siguiente hora continué buscándote con la mirada una y otra vez, sin suerte. Me preguntaba, ¿qué podría conseguir? ¿Qué esperaba de vos? ¿Qué esperabas de mi? Nada, me respondía. Mujer acompañada; mujer imposible. Al menos para mí, claro.

Reís. Tu risa es bonita, suave. Tu mirada, en cambio, es potente. No estoy seguro si es por el color de tus ojos o por la manera en que están delineados. Volvemos a cruzarnos mientras tomás tu cerveza. Hola, tanto tiempo sin verte, siento decirte. Te extrañaba. ¿Me sonreíste? ¿O fue una mueca producto del contacto de tu boca con el vaso? Te observo, me mirás, pero desviás tu atención para volverla a enfocar en tu compañía.

Otra hora sin miradas. En el bar vuelve a sonar Bowie y creo que es el mismo tema. Sigo escribiendo estas líneas mientras intento volver a encontrarte en ese pequeño camino que hay entre tus ojos y los míos. Una pequeña vía conocida solo por nosotros. Pero nada. Mis tragos se acaban, uno tras otro, y los relámpagos comienzan su espectáculo de luces y sonido.

La comida termina y él se levanta, imagino que para ir al baño. Me inquieto. ¿Es mi oportunidad? ¿De qué? ¿Me paro y te hablo? ¿Qué te digo? ¿Con qué objeto? ¿Querés saber mi nombre? ¿O nos mantenemos en el anonimato? ¿Nos escapamos juntos? Ahora. Olvidate de él, venite conmigo. Solo por la aventura de escaparte con un desconocido. Mañana pensarás qué excusa das. Dale, vámonos. Quizás nunca tengas otra oportunidad así. Quizás nunca tenga otra oportunidad así.

Pero no. Seguís ahí, en silencio. Y yo acá, en la agonía de la duda.

El vuelve. Ella lo besa con una sonrisa acompañada de una mirada brillante, plagada de amor. Ambos comienzan a prepararse para irse y yo me siento algo desconsolado. Él pasa a mi lado sin prestarme nada de atención. Un triste y solitario borrachín, pensará. O ni siquiera eso. Ella, detrás, pasa muy lentamente y mientras cierra su campera, clava sus ojos en mi. Fue muy difícil mantenerle la mirada. Me dedicó una dulce sonrisa que me aceleró el corazón y me electrizó de pies a cabeza. Me doy vuelta para verla, mientras ambos salen del bar y él para un taxi. Si, también tiene esa fortuna en medio del temporal. Al subir al vehículo, nos volvemos a mirar. Y ella nuevamente me sonríe, esta vez desde la ventanilla que bajó especialmente para ese último regalo.

El taxi se aleja mientras yo me quedo acá, en silencio, terminando estas notas y preguntándome si alguna vez te volveré a ver. Mi birome recorre las páginas en blanco para no olvidar detalle de este momento, para no perderte. ¿Algún día leerás estas líneas? ¿Te reconocerás? Sigo con mi tarea mientras termino el último trago de la noche.

Que nunca deje de llover.


 

Desconexión: King Crimson – 21st Century Schizoid Man (In The Court Of The Crimson King – 1969)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: