La flor de acero


After Dark
Foto:
Stefano Corso

Caminé delante de ella durante varias cuadras. Era el tipo de mina que todo hombre tiende a seguir con la mirada lo más que puede. No era exuberante. El cuerpo tenía las curvas justas y creo que eso la hacía más atractiva. Era alta, pero no mucho, el pelo castaño oscuro corto; un vestido corto, azul con lunares blancos, muy ajustado arriba y suelto abajo que tapaba un pequeño mini-short de jean; zapatos con tacos y anteojos oscuros. Su estirpe era la de una modelo. Llevaba en la mano apenas el celular y su paso era firme y decidido. No puedo decirles si era linda o no. Primero, porque cuando la vi salía de un negocio, con lo cual apenas percibí su perfil; y por otro lado no llegué a prestarle atención debido a lo que estaba a punto de presenciar.

Ella caminaba a paso medio, con lo mirada firme en el frente, llamando la atención de una y cada una de las personas que la cruzaban. Las mujeres la miraban de arriba a abajo, analizándola, criticándola en silencio, odiándola, buscándole algún error que demuestre que no era lo que parecía. Tal vez el peinado, tal vez el vestido, los zapatos, las piernas o, claro, lo puta que era. Era puta, debía pensar más de una, ¿qué otra cosa podía ser? Creo que si existiese una máquina que leyera los pensamientos, las mujeres que se la cruzaban podrían haber comenzado la tercera guerra mundial y el consecuente Apocalipsis.

Pero lo que más me preocupó fue la actitud de los hombres. Éstos, como lobos hambrientos, no dejaban de mirarla y, acá viene el centro de todo esto, soltar una verborragia ignominiosa. Y durante esas cuadras comencé a comprender lo que se siente estar en la posición de esta y otras mujeres. No voy a detallar lo que decían porque no vale la pena, pero realmente escuché frases que me dejaron en claro que los hombres somos un sexo extremadamente débil y que hacemos lo posible por demostrar lo contrario a través de nuestras palabras. Durante las cuadras que la tuve delante mío, escuché uno y cada uno de los supuestos piropos que los muchachos, y no tanto, le decían al pasar a su lado. Frases que detallaban las virtudes de cada una de las partes de su cuerpo, y puntualizaban qué harían ellos, grandes sementales, si la tuvieran a su merced. Cada uno de ellos exploraban sus más oscuros deseos y perversiones en los oídos de una persona. Exteriorizaban sus debilidades ocultándolas detrás de una coraza de violencia. Cada frase me generaba más y más vergüenza.

En esas cuadras, pese a que yo pasaba claramente desapercibido, me sentí insultado, violentado, ultrajado, denigrado y violado. No hubo un solo piropo que le dijeran que fuera lo suficientemente bonito para extraerle una sonrisa a alguien. Ni uno. Me daba vergüenza ajena y por un momento bajé el ritmo de mi caminata para alejarme un poco y evitar formar parte de ese circo de la humillación.

Muchachos, ¿realmente alguno de ustedes, alguna vez, consiguió algo diciéndole esas cosas a una mina? Le hablo a los muchachos comunes, no a los taxistas que todos sabemos que son la unión de lo mejor de Brad Pitt, George Clooney y John Hamm y que con tan sólo una palabra tienen a la pasajera de turno entregada ante su sex-appeal. Ah… ¿no son ciertas esas historias? Uh…

Mi caminata siguió algunas cuadras más y la imagen que se desplegaba delante mío era la de hienas hambrientas y en celo babeando y ladrando ante un pedazo de carne que, al parecer, no merecía el mínimo respeto. Ella, incólume y más fuerte que todos garañones presentes, mantenía la postura y no reaccionaba ante nada ni nadie. Quizás debería comprarse unos auriculares para evitar escuchar tanta agresión y relajar esa parte de su cerebro que debería estar blindada ante tanto ataque.

Finalmente doblé y dejé a la chica con su gran porte, con su gran figura, con su belleza, caminando por una calle a merced de las miradas de odio o lascivia complementadas con una verbosidad denigrante.

Me pregunté qué sentiría ella, en su corazón, cuando llegaba a su casa y podía finalmente bajar la guardia. ¿Sentiría respeto por nosotros?

 


 

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