Regreso


Grandma's Old Forest
Foto:
J.J. Verhoef

Regresar no es fácil. Se dio cuenta el día que tomó conciencia de que el viaje había sido solamente una ilusión, algo que existió solamente en su cabeza y en la de nadie más. Había pasado tiempo desde que emprendió esta loca aventura, donde imaginó un horizonte que solo existía en su imaginación. Ese camino, al principio, parecía más verde, más seguro y lleno de aventuras para conocer y disfrutar. Al principio fue todo muy simple y los kilómetros transcurrían velozmente. Se sintió confiado y avanzó adentrándose cada vez más en la espesura del bosque. Y lo caminó con gusto, feliz y alegre mientras el corazón, cual tambor, le latía fuerte por la emoción.

El tiempo pasó y cuando volvió a ver el camino notó que éste no brillaba como esperaba, que era cuesta arriba y que la gran cantidad de pozos hacían casi imposible recorrerlo. Al principio imaginó que era algo temporal y que en pocos metros la ruta cambiaría, pero no fue así. Luego pensó en kilómetros, tal vez uno o dos, pero éstos seguían pasando y el camino no mejoraba. Posó su mirada en su derredor y el paisaje se había trasformado abruptamente. El pasto estaba cada vez más seco, los árboles ya no tenían hojas y los pájaros no cantaban. El cielo, nublado y plomizo, anticipaba una tormenta de la mano de un viento frío y húmedo. En ese momento se detuvo en seco, de golpe, y comprendió que se había equivocado.

Primero se enojó por la decisión que había tomado; si tan solo hubiera pegado la vuelta a tiempo, ahora no estaría ahí en medio de su error, sufriendo las consecuencias. Se sentó pacientemente pensando qué hacer. La lluvia comenzó a caer copiosamente empapando todo a su alrededor. Sintió el frío recorrer su cuerpo mientras las ropas húmedas se le pegaban a la piel. Suspiró con tristeza y melancolía al comprender que la tierra prometida no existía y que todo había sido solamente parte de su imaginación. Algunas lágrimas brotaron de sus ojos para alivianar la carga. ¿Cómo confiar nuevamente en su mente y en su corazón, que lo engañaron durante todo este tiempo?

Observó la senda ya transitada y entendió que debía volver. Pero no iba a ser fácil: a medida que había avanzado sus pasos deterioraron aún más el camino, quedando éste en pésimas condiciones. Cerró los ojos y pensó sobre los pros y contras de la decisión que estaba a punto de tomar. Masticó cada momento para separar la paja del trigo.

Abrió los ojos.

Se puso de pie, respiró profundo y emprendió el trayecto de vuelta. Éste iba a ser mucho más duro, pero sabía que era lo correcto. Ante cada paso lo carcomía la duda sobre si el camino ya abandonado algún día iba a mejorar. Sin embargo, no creyó que semejante esfuerzo diera sus frutos, así que continuó volviendo sobre sus pasos. Cada tanto miraba para atrás buscando tal vez una luz en esa negra espesura que lo volviera a llamar, pensando con tristeza sobre todas las preguntas que nunca iba a poder responder, pero entendiendo que ese horizonte no era el suyo.

Siguió caminando de vuelta, tropezándose, sin prisa pero sin detenerse. La lluvia ya empezaba a amainar…


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