Enmienda


Angels have shitty days too
Foto:
Jaybird

La calurosa noche transcurría tranquila para todo el barrio. Ni siquiera los grillos cantaban sus proposiciones amorosas a sus pretendidas. El silencio era el sonido más fuerte que se podía escuchar. Ahí estaba él, en la oscuridad, acostado en su cama, insomne, con la mirada fija en el techo, recordando, extrañando. El sudor le cubría la frente y su espalda humedecía incómodamente las sábanas, pero él no lo notaba. Su mente estaba en otro lado, en otra dimensión, absorta en sus pensamientos. Se preguntaba el por qué, pero no tenía la respuesta correcta.

Hacía tiempo que ella se había ido y él quedó solo, hundido en su propio pozo de la desesperanza, recordándola y buscando respuestas a todas esas penosas preguntas. Una y otra vez; una y otra vez. Los meses habían pasado, pero aún no sabía cómo iba a salir adelante, cómo se iba a desenvolver en la vida sin su compañía, sin sus caricias, sin su apoyo, sin su amor. Todavía podía sentirla, sentir su corazón latiendo contra el suyo aunque ella estuviera lejos, en alguna otra realidad a la que él no tenía acceso.

I can still feel you, even so far away.

¿Dónde estarás en este momento?, se preguntaba. ¿En qué nube descansás tu alma? ¿Me ves desde allá arriba? ¿Me extrañás?

I can still feel you, even so far away.

La noche del velorio fue insoportable. Tener que contar una y otra vez una historia no del todo cierta no opacó su tristeza. Cada vez que se acercó al cajón, vio esa cáscara vacía, mal maquillada y fría que dormía en paz. Esa paz que él no tenía. Parecía tan chiquita debajo de esas blancas y cándidas telas que ocultaban el cuerpo que supo amar de todas las maneras posibles. La acarició varias veces, y en cada una de las caricias sintió la frialdad de la muerte a flor de piel. Ella, su alma, su luz, no estaba dentro de ese envoltorio marchito y perecedero que otrora fuera fuente de vitalidad y felicidad.

Y desde ese día él dejó de vivir su vida. Se transformó en un ser insensible, opaco, desconsolado. El mundo se había tornado turbio y gris; ya nada tenía sentido. ¿Para qué luchar por una vida que no iba a tener? Estaba tan triste.

Staring at the sea
Will she come?
Is there hope for me after all is said and done?

Sus pensamientos quedaron congelados.

Casi imperceptiblemente, en medio de la oscuridad nocturna, notó un pequeño resplandor frente a él. Al principio lo confundió con una luz del exterior, ajena, pero con el correr de los segundos empezó a darse cuenta que la luz estaba ahí, frente a él. Por un momento creyó estar dormido y soñando, pero su conciencia le dictaminaba lo contrario. Esa minúscula luminiscencia empezó lentamente a crecer en intensidad, en tamaño, cambiando de forma hacia una débil luz; la débil luz en un fulgor; el fulgor en un brillo; el brillo en un fuerte resplandor cada vez más y más intenso. Se cubrió los ojos con su mano derecha mientras una sombra comenzaba a dibujarse entre la blanca luz, intensa pero calma y que no lastimaba a la vista. En medio de la noche no entendió bien qué era, pero de un momento a otro, el destello fue cesando su intensidad permitiendo ver una figura borrosa pero familiar.

Se incorporó en la cama, asustado y asombrado ante el hecho sobrenatural que estaba presenciando, pero su sorpresa fue mayor cuando empezó a reconocer a su visitante: era ella, la mujer que había amado con toda su alma, la mujer que había llorado con oscura pena, tal cual la recordaba: su pelo castaño y corto, sus ojos claros, su tez blanca y su mirada trasmitiendo todo el cariño que él recordaba haber recibido. Ella lo miró con esos mismos ojos penetrantes que lo habían enamorado.

So glad to see you well, overcome them
Completely silent now

Que bueno es volver a verte, pensó, mientras miles de preguntas se le acumulaban en su cabeza, atropellándose unas a otras, incoherentes, caóticas. Intentó ordenar sus pensamientos y sus palabras. Hola, balbuceó, que lindo es que hayas podido venir a visitarme. ¿Cómo estás?, preguntó casi mecánicamente, como si fuese un encuentro casual. Ella no contestó; simplemente esbozó una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza, en silencio, con una paz difícil de describir.

Te extraño tanto, mi amor, tanto, sollozaba él penosamente, mis días ya no tienen un sol que les de calor y las noches han dejado de tener una luna que las ilumine. Dejaste en mí una huella difícil de curar, de cicatrizar, ¿sabías? Nada tiene sentido sin tu calor a mi lado que me proteja, sin tus caricias que me consuelen, sin tu apoyo que me empuje hacia adelante. Pensé que había encontrado en vos el motor que me iba a mantener funcionando por el resto de mis días, pero no fue así. ¿Cómo describirte la congoja que sintió mi corazón a lo largo de este tiempo? ¿Cómo soportar el resto de mi vida sin tu compañía?

Ella, con sosiego, lo miraba en armonía, con esa serenidad que los mortales aún no hemos experimentado.

¿Viste cómo quedé luego que te fuiste? ¿Notaste la manera en la que tuve que sobrellevar todo lo relacionado a tu muerte? ¿Por qué me hiciste esto? ¿Para qué? Te tuve en mis brazos tan poco tiempo que no pude darte todo el amor que tenía para vos, pero fue suficiente para que tu partida me destruyera. No era necesario que hicieras lo que hiciste.

La luz cambió y se opacó solo un poco. Ella cambió su expresión ligeramente.

But I’m more than just a little curious
How you’re plannin’ to go about makin’ your amends

¿Por qué te fuiste así? ¿Era necesario? ¿Llegaste a enterarte lo que sucedió cuando entré al baño y te vi? El departamento estaba muy silencioso cuando llegué y, luego de llamarte un par de veces, pensé que no estabas. ¿Cómo me iba a imaginar lo que había pasado? Era raro, a esa hora siempre estabas en casa, pero no respondías y no me habías avisado que salías. Te busqué preocupado por no haber sabido de vos durante gran parte del día. Y cuando vi la luz del baño encendida y el silencio solo cortado por un goteo incesante, como esas películas que tanto nos gustaba mirar, un frío recorrió mi espalda. No quería entrar, pero tuve que hacerlo.

Y abrí la puerta…

Ahí estabas, en la bañadera a medio llenar, la tez pálida con la boca abierta, los ojos mirando fríamente el techo y tus muñecas ensangrentadas, desgarradas por el filoso cuchillo que descansaba sobre la pequeña alfombra. Una imagen dantesca que preferiría olvidar. Me encantaría arrancarme los ojos para intentar que esa escena me dejara de torturar en mis noches de soledad. Ahí estabas, habiéndote rendido ante la vida que te tocó vivir. Diciéndole al mundo lo poco que te importaba los que quedamos de este lado de la línea que separa a los vivos de los muertos. Riéndote ante la facilidad con la que te deshiciste de tus penas. Burlándote de quienes te amábamos.

Ella cambió su expresión y la luz, lentamente, comenzó a desvanecerse.

Your halo slippin’ down…

¿Querías esto para vos, para mí, para nosotros? ¿Ese fue tu mejor reacción ante los problemas que pudiéramos tener? ¿Tenés una idea de lo que fue para mí tener que soportar la pena, la congoja y la tristeza de tu familia? ¿La vergüenza que pasé ante ellos por no haberte cuidado? Me destruiste, me cortaste en pedazos y me dejaste tirado ahí, para que me comieran los gusanos.

Ella casi había desaparecido.

Your halo slippin’ down…

¿Sabés que? Yo seguiré con mi vida, intentando ser feliz, olvidándote, olvidando toda la mierda que me dejaste cuando te fuiste. Voy a ser feliz aunque no lo hayas querido, y esa será tu cruz.

La luz se apagó definitivamente.

Espero que donde estés, gritó, sufras como nunca has sufrido mientras estabas con vida. De corazón, ojalá te pudras.

… to choke you now.

 


 

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